martes, 30 de agosto de 2016

Mapuche People in Struggle for Ancestral Lands


The Mapuche people have been oppressed by the governments of Argentina and Chile since the military occupation of its territory in the 19th century. The "Desert Campaign" as the Argentine army called it, was actually a genocide and dispossession of Mapuche and Tehuelche people. However, the existence of these natives dating back thousands of years ago, before the creation of the Argentine and Chilean states.

The lands appropriated by the argentinian state were sold or given to large landowners including Benetton, one of the richest people in the world. Currently, Benetton is the continuity of the dispossession of the indigenous peoples. Benetton manipulates justice, police forces and the media, to ensure the oppression of native peoples.

Benetton declares that makes clothes for humans beings...
Ey Benetton! What is the color of oppression?

#benetton  #unitedcolorsofbenetton


Nevertheless, the Mapuche Nation is still alive.

The Autonomous Mapuche Movement of Puel Mapu (MAP) has recovered ancestral lands usurped by Benetton in Chubut province (Argentina) and Mapuche people throughout the territory are emerging and claiming their rights over Wall Mapu (Mapuche Nation).

In response, this illicit conglomerate of landowners, media and repressive forces commanded by Benetton and the Argentine government has arrested the "Lonco" (head of the community) Facundo Jones Huala, who is in prison just for defending the rights of the Mapuche people.

The Lonco is a Mapuche authority. Keep Jones Huala arrested as a political prisoner is a serious affront to all the Mapuche culture. From prison, the Lonco Facundo Huala Jones called for a fair trial process. Moreover, he urged the states of Argentina and Chile to dialogue seriously, recognizing the political conflict with the Mapuche people. Finally, he called for the intervention of the United Nations (UN) to ensure that the rights established in the UN Declaration on the Rights of Indigenous Peoples are respected.

Free the Lonco Facundo Jones Huala!
No more political prisoners for defending their rights!




- Movimiento Mapuche Autónomo del Puel Mapu -
(MAP)

Political Proposal

1- Recovery of the whole Ancestral Territory: productive and sacred lands

2- Improving our quality of life through political autonomy and conducting own work

3- Enforce our territorial and political rights

4- Suppress exploitation and landlordism

5- Resistance against oil companies, mining companies hydropower companies and any firm that attempt against Mapuche territory and life

6- Rebuilding of the Mapuche cosmovision

7- Mapuche National Liberation




jueves, 10 de diciembre de 2015

La intención


I.

Embestir con todo. 

Tomarlo en una mano
y comprimirlo. 

Congelar el alma,
extraerle su designio constitutivo
el que lleva a chocar contra,
a caer. 


El que no puede ganar 

pero es como una espada
y cortará
aunque sea vencida.

Estrujarlo, 
cargarlo también en la espalda
ponerse el casco y avanzar
sin escudo ni armadura
ofreciendo sólo un pecho
que es blanco 
y el resto del cuerpo negro.

Como antes contra los molinos 
ahora otra vez
y siempre.
Reconstruirse para ir al frente
estallando contra la empalizada,
como una bomba.
Con el corazón el mano
pero oculto
apretado.

 



II.

Hay una lanza que es tomada 
de tanto en tanto
para toda lucha.

Tiene una punta negra
templada
con algo escondido
que late.




n-
 
                   Primavera 2012








sábado, 31 de octubre de 2015

Pensamiento de Caracol



En un almacén de historietas encontré un librito con esta canción de Gustavo Pena y me gustó.


"Hay unos bichos para los cuales
La construcción y la destrucción
Son iguales..."


Escuchar la canción acá -> Pensamiento de Caracol


martes, 27 de octubre de 2015

cambiando... (un poco)



Ahora me gusta la ciudad de La Plata.

También -increíblemente- llego temprano a los aeropuertos.

Lo que no puedo aún de ninguna manera es leer el diario de adelante para atrás.
(ni dejar de oler los libros)

n-

lunes, 5 de octubre de 2015

Sueño 22 de abril


El lugar era una ciudad universitaria, probablemente Córdoba. Pero el perímetro estaba completamente vallado y con muros. Las puertas que permitían salir de allí eran escaleras bajas en desnivel, del mismo estilo arquitectónico jesuítico que las ruinas céntricas de la ciudad. Todas estaban custodiadas por un guardia. Cada edificio correspondía a una facultad con monitores que las vigilaban. Te hablaban haciéndose los piolas, pero eran los encargados de controlar informalmente quién entraba, quién salía y qué estaba haciendo cada uno. Había un horario de queda general en el cual todo cerraba por unas horas y la gente debía evacuar los edificios. Fue un poco antes de ese toque que había logrado meterme en Naturales engañando al monitor. Me escondí hasta que todos se fueron y entonces me dirigí a la biblioteca.


Me encanta entrar a lugares cerrados ajenos, más si es una biblioteca prohibida. Todavía me acuerdo cuando entraba de noche a la biblioteca de mi facultad a leer y a anularme mis propias deudas por devoluciones atrasadas... pero esa es otra historia.

La cuestión es que en esta biblioteca onírica fue bastante fácil porque encontré una puerta de servicio destrabada así que entré confiado por allí. El edificio estaba vacío y oscuro hacía ya varios minutos, pero de pronto percibí una luz encendida en el fondo de la sala de lectura. Alguien seguía leyendo a escondidas, parece que no era el único violando la prohibición. Al principio tuve miedo, después me escabullí hasta el depósito donde la oscuridad era total, por lo que no podrían encontrarme.

Debía de estar por allí. Busqué mucho pero no encontré nada. El toque de queda ya estaba por acabar y urgía escaparme del lugar. Comenzaba a ponerme nervioso, ya casi era la hora.

Cuando estaba a punto de irme apareció... El libro finalmente existía. Era un relato en manuscrito sobre las experiencias con plantas y animales de un investigador medieval, eso era lo único que sabía. Eso, y que la humanidad lo tenía olvidado por completo. Lo guardé en el bolsillo lateral gigante de mi pantalón de skater y salí. Cuando dejaba Naturales alcancé a ver de reojo a unas personas ayudando a una anciana a salir de un agujero de la biblioteca con dificultad. A medida que me acercaba a la empalizada la tensión iba en aumento. Debía salir de aquel predio cuanto antes. Observé el vallado y los muros pero no encontré fisuras. La única posibilidad eran las puertas. Estaban bien custodiadas, pero los estudiantes entraban y salían sin cesar. Yo no podía sacar la vista del guardia. Lo que es tener culpa...

Decidí salir como si nada, era la única forma. Y fue bien. Me acerqué al portón y pasé al guardia entremezclado con la gente que circulaba. Ya estaba afuera cuando de golpe una mujer me llama a los gritos desde interior del parque. Podría haber corrido, pero no. La mujer estaba vestida de enfermera y subió apurada las escaleras. Me pidió que por favor espere, que alguien quería hablarme. “¿A mí?, pensé, ¡Si nadie me conoce!”. Detrás traían una anciana en silla de ruedas. La sacaron y cuando estuvo en el exterior del portón la extendieron en el suelo sobre un escalón al Sol. Quedó a solas conmigo. Era muy vieja, tendría unos 90 años y unos lentes gruesos de marco negro y vidrio verde. La cara se parecía a Grga Pitic, el viejo de Gato Negro Gato Blanco. Era medio tenebrosa, aunque intentaba disimularlo. Llevaba poco maquillaje, un vestido negro largo y zapatones como los que usan las brujas en los dibujos. A pesar de la edad, se notaba que había tenido contextura robusta y tenía cuerpo grande.


No hubo ninguna introducción. Me dijo que quería conversar sobre la danza y comenzó a contarme que siempre había asistido a espectáculos de baile, que conocía también todos los estilos de ópera, que ya casi no podía asistir porque era muy vieja y no podía ni sentarse, que andaba muy mal del reuma y tenía los huesos molidos. Que pedía que la saquen al Sol cada tanto, que sino se la pasaba encerrada. También que nunca sentía frío.

Cuando advirtió que me llamaban la atención sus lentes empezó a contarme su historia, quien se los hizo, que hace mucho que no veía bien y no sé cuantas cosas más. Yo había entrado en un sopor y no podía despegarme de su monólogo. La vieja no paraba de hablar y me estaba hundiendo la mente. Logré resistir un poco y preguntarle porqué a mí. Porqué me mandó a parar si no me conocía y había tanta gente. Rió con una risa horrible que intentaba ser simpática. Me dijo que le había parecido ver a La Encarnación De La Danza.


No pude evitar reirme de lo ridículo que era eso. Le expliqué que estaba equivocada, que yo no tenía ninguna idea de baile, que no sabía ni el vals y que la última vez que fui a bailar fue en un asalto de séptimo grado en el que bailábamos temas de Queen en una fila de varones enfrente de una de chicas. No sé si el comentario fue errado o tal vez le hizo sentir que nuestras edades no estaban tan lejanas después de todo... Lo cierto es que la vieja hizo un silencio y cambió su tono de repente. Siguió hablando del baile pero ahora en relación conmigo. Que tenía cuerpo de bailarín, que porqué no probaba empezar con danza clásica y no sé que otra sarta de cosas que me hicieron dar cuenta de algo insólito: existía la posibilidad de que la nonagenaria estuviera tirándome onda.

Ouch!

Al principio me pareció que no podía ser. Era absolutamente increíble. Pero después comenzó a hacerse evidente. La vieja, tirada en el suelo, horrible y hecha mierda como estaba, iba al frente. La puta madre que lo parió.
Siguió hablando.

Mientras escuchaba el mar de palabras que seguía, observé casualmente al guardia allá abajo, del otro lado de la empalizada, impasible. Frente a él y casi en posición de firme estaba la enfermera, esperando. El contraste era fuerte. La multitud de estudiantes entrando y saliendo con algarabía, entre gritos y risas, la vieja tirada en el piso hablando y esos dos ahí, inmóviles, esperando. Hasta la palabra “quietud” parece mover algo que en estos no se movía. Algo no estaba bien.

No tenía idea de qué pasaba, pero empecé a unir algunas cosas: la universidad antigua, mi entrada a la biblioteca, el giro abrupto en la actitud de la vieja (¿porqué hablaba tanto!?), la empalizada, los estudiantes circulando como si nada, el toque de queda y la vigilancia. Me quedé mirando la forma en que el Sol daba en las escaleras jesuíticas y en las cúpulas de los edificios. La forma en que se extendía la luz por las superficies no era simétrica. En el campus, los bares de los estudiantes seguían modernos, vidriados, y con una multitud bien animada, algunos tomando cervezas, otros coca light. Entre la verborragia de la vieja escuché otra vez la palabra “danza” y se me vino a la mente la imagen de Syrio Forel, primera espada de Braavos.


Realmente no sé porqué. No tenía ningún fundamento razonable, pero a partir de allí me dí cuenta...

Era una emboscada.

Una idea se me apareció de repente y comenzó a crecer : La vieja quería sacarme el libro.

¡El libro! Lo había olvidado por completo.
Me lo quería quitar.
Comencé a fijar ese pensamiento y ella parecía notarlo. Mientras más pensaba en eso, más se desfiguraba su cara. De seguro sabía que había sido descubierta. Llegó un momento en que su voz se agudizó y empezó a aumentar la velocidad. Ya no podía distinguir lo que decía, pero no paraba de hablar con una rapidez increíble y me dí cuenta que al concentrarme en su voz me olvidaba del libro. No podía permitir que me lo arrebaten. Pero aquella voz era como un viento que barría los pensamientos de mi mente.

Me estaba conjurando y no sabía como detenerla.

La desesperación comenzó a apoderarse de mí.
No podía moverme, tan sólo me aferraba al pensamiento. 

Ella quería quitarme el libro.

La avalancha de palabras arrasaba mi voluntad.
¿De donde habría salido aquel ser?

Me estaba cansando, no resistiría mucho más.


n-

22-4-2015

martes, 21 de abril de 2015

XX - IV - MMXV


Periferias de Bariloche
Cercanías de lo salvaje.

Noche cerrada.

El apagón lleva tres horas,
los perros (¿lobos?) aullando casi una.

La escarcha en las ventanas es un aviso de que estamos bajo cero.

            No fire
   
    Faltan que aparezcan los caminantes blancos y estamos listos.


                                                                                                  n-



viernes, 3 de octubre de 2014

Noite na beira (da Patagonia)



O riacho distante na escuridão
traz apenas uma murmuração.

O vento do Leste
nessa terra esquisita
        tem um tom
        de advertência.

    Noturnal arrepio.

Quão longe eu já estou?
    daquela derradeira primavera,
        ainda criança,
                          bolas de gude,
                          riso,
                          Sol.

Há também uma chuva fininha,
         essa é
        a purpurina.

                                           n-



Outubro2014