lunes, 13 de agosto de 2012

Ensayo de saludo final

Si tuviera que expresar un deseo sólo, sería este:

Que cuando me toque morir, la gente que quiero y me quiere, no esté triste sino feliz.
Que sea una celebración de los momentos compartidos, de la risa y los abrazos, de la música.

Que no le den importancia a la forma de la muerte, aquello que es sólo una eventualidad.
Lo importante es que es un momento trascendente, como el nacimiento, y como él,
debe recordarse con alegría.

Y digo todo esto porque he vivido de manera tan intensa y linda, que soy infinitamente feliz.

En cada momento han sido tantos los paisajes, las cosas ricas y los olores.
Los pensamientos inesperados y las visiones, que me llevaron todavía más allá,
a lo inaccesiblemente sutil y a lo sublime.

Todos nosotros pasamos por este mundo por un brevísimo tiempo,
ha sido para mí un inmenso honor compartirlo con todos ustedes a los que amé
y en este planeta tan maravilloso.

Quedaron muchas cosas por hacer
(las estamos haciendo)

A vivir!


n-
13-VIII-2012

viernes, 20 de julio de 2012

Globo querido, te remonta la gente


Huracán sos un globo grande.
Un soplo de vida que anima nuestros corazones y por eso te alentamos sin parar.

Nos salvamos del peor campeonato que había visto jamás en mi vida, y nos salvamos cuando lógicamente no nos podíamos salvar de ninguna manera.
¿Qué nos salvó entonces? Yo creo que después de tantas puteadas, de tantas decepciones y fracasos, algo se fue encendiendo inesperadamente entre la gente. Cuando te vió peor que nunca, a dos partidos de irnos a la Metro, algo empezó a encenderse, algo empezó a soplar y a cantar desde las tribunas incondicionalmente, como siempre debió haber sido. Entonces fuiste apareciendo, poniendo goles y victorias en nuestras gargantas, ese viento mágico que te ha remontado tantas otras veces te remontó también ahora, porque sos el globo de la gente que te alienta sin parar, en las buenas, y en las malas mucho más!!



Como en aquella tarde sufrida pero finalmente fiesta de tu Centenario. Estábamos en cancha de Vélez, el pueblo quemero había llegado de todos lados copando Liniers, jugábamos contra el pincha. Desde antes del partido eso ya era una alta fiesta quemera... cantando 100 años de locura y de pasión, remontando globos aerostáticos, poniéndole color a la amargura del Fortín. Así fue el comienzo: la fiesta de la gente. Después entran los equipos y empieza el partido. Al principio todo era ilusión y diversión desde la tribuna, algún lujo del maestrico, alguna insinuación de Barcos arriba. Después todo se empezó a planchar y se vinieron un poco encima. Las puteadas se iban acumulando contra la bruja mugrienta que nos agitaba. Fin del primer tiempo. Tan liso había terminado el encuentro, que en el entretiempo nos dedicamos a vitorear a los bomberos que nos tiraban agua para aguantar el calor.
Ya el segundo tiempo empezó con sufrimiento desde el vamos. El pincha se nos venía todo el tiempo contra el arco y por más que los puteabamos no aflojaban. Encima arriba no se nos ocurría nada y ya no nos quedaba garganta para putear al mequetrefe de Cólzera, que corona su pésima actuación haciéndose expulsar casi en el arranque del complemento. Estábamos liquidados... desde allí en adelante fue sólo aguantar, rogar para que no entre ninguno de los 3 pelotazos por minuto que nos tiraban al arco y así poder terminar el partido en cero. Porque un cero a cero mal que mal después de un rato se iba a pasar y ya íbamos a estar otra vez cantando y festejando por tanta gloria acumulada, porque grande se nace, ya no iba a importar lo que pase en ese partido puntual, pero tampoco había que perder. Las tribunas se habían tornado un culto al silencio, Verón seguía haciendo brujerías, cualquier pincha arrastrado que subía hasta nuestro arco parecía Messi y nosotros estábamos ahí... bancando a Paolo que nos salvaba de todas y cerrando nuestro arco con energía mental, concentrados para generar una onda expansiva que se transmutara cuánticamente en materia, colaborando con nuestro arquero para tapar cada embate rival. Encima del otro lado estaba Andújar, que si por una de esas casualidades llegábamos a cruzar 3/4 de cancha, enseguida se encargaba de cortarnos el mambo antes de que alcancemos siquiera a ilusionarnos con que pudiésemos hacer algo. Así estaban las cosas, complicadas, silenciosas, sufridas. Entonces sucedió aquello insólito. Cinematográficamente. Cuadro a cuadro. Con la cinta rodando en silencio como en las películas de batalla campal cuando están derrotando irreversiblemente al ejército amigo y el director nos quiere ahorrar los últimos sonidos de agonía mostrando en cambio, las últimas resistencias del honor. De esa manera se ralentiza el cuadro en las tribunas y entra tranquilo, sencillo, un gordito rastoso con un estuche en la mano. Se coloca en el medio de las gradas, acomoda su pilcha, saca una trompetita del estuche y empieza a tocar despacito (con ritmo de dale dale dale dale dale dale dale globooo)... taratata tara taratata tara taratataraaaa.... taratata tara taratata tara tara tataaaaa. Y sigue.
La gente empieza a mirar para atrás, lo ven al tipo de la trompeta con un poco de pena, pero aprobando con la cabeza igualmente la intención, casi resignados. Después empiezan a tararear la música, primero en forma casi imperceptible, después un poco más. Un poco más y un poco más. Tarareo que va vocalizando palabras y se van formando de la nada las "ooo" y los "dale dale". Todos se van sumando, cada uno a su momento, a ese canto que crece y se va convirtiendo en una especie de respiración del estadio... Dale dale dale Dale dale dale, dale globooo... Dale dale dale Dale dale dale, dale glooooooo...
Dale dale dale Dale dale dale, dale globooo... Dale dale dale Dale dale dale, dale glooooooo... Tum tu túm!. Los tambores de la barra. Ahora sí, ya es una respiración con latidos de corazón quemero, y de esa manera empieza a bajar hacia la cancha, como un agradecimiento por el sentimiento y como una forma de decir vamos que se puede, grande se nace, pero también se puede demostrar hoy, quebrando el resultado. Vamos jugadores que hoy hay que ganar, hoy hacen 100 años de esta pasión, hoy no nos pueden fallar. No importa que tengamos uno menos, que Laverni nos esté bombeando y que los 10 que quedan estén reventados, hoy como sea hay que ganar. No importa que el partido termine en tres minutos y nos sigan cascoteando el rancho, escuchá globito ese aliento que baja de las tribunas y que es pasión, escuchá y sentí en tu oreja porque es una respiración con latido. Sentí que tiene corazón, que no está muerto quien pelea y que es la gente la que está soplando este Huracán de ilusión.

Entonces sí.
Si antes sucedió lo insólito, ahora es lo milagroso.

La Gata Esmerado. Ese mismo que tenía un grado importante de patadurez, pero con rendimiento parejo a lo largo de los partidos (eso no se le podía negar, era parejo en su patadurez, pero voluntarioso). La Gata Esmerado agarra una pelota en 3/4 de cancha y se da vuelta... mirando hacia el arco contrario! Y no sólo eso... avanza contra él! Y cuando todavía no está ni cerca, no está ni siquiera entrando al área grande, saca un chumbazo que no se puede creer. Es el quiebre del espacio-tiempo, el cambio de la historia, la revolución. Un instante mudo y la pelota que se clava en ángulo derecho de Andujar, fulminándolo, inatajable, con el tiempo cumplido.

El grito de Gol estalla, revienta las gargantas y la alegría del pueblo quemero explota por los aires y se remonta sobrevolando su historia enorme. Grande se nace y grande se es, en cada partido, porque la gente te hace grande en momentos como ese.

Huracán sos un globo grande por la gente, que te remonta como una ilusión, como una esperanza que no se pierde nunca.




Y con este texto dejo mi mensaje de esperanza, para volver a primera, armar un buen equipo y salir campeón. Porque pensando en eso hay que salir a jugar, en ganar diviertiéndose en cada partido, pero yendo al frente, como el flaco Pastore, como tantos otros que nos hicieron soñar y salir campeón que es el sueño de todos.

Huracán acá arriba te dejé mi obsequio en este día del amigo tan especial, son las fotos que saqué ese día de tu Centenario, que me fui desde Bariloche para verte y me dejaste esta alegría tan grande en el corazón.

Y para todos los quemeros, les dejo este Cuento de Eduardo Sacheri que refleja tan bien el sufrimiento y la pasión de este grande entre los grandes.
El Cuadro de Raulito.

Que lo disfruten.

lunes, 2 de julio de 2012

Los Mediocres




Al comenzar cada día
criaturas horribles
se disputan la luz.
Así superviven,
en nombre de ella.

A los ojos de otros
esta luz es pervertida,
violada.

Pero en el origen de la materia
en su principio musical
ella permanece prístina,
imperecedera.


sábado, 16 de junio de 2012

jueves, 19 de abril de 2012

Almita...

Inesperadamente,
quedé en un lugar sólo con la estructura, sin un sentido.
Un armazón de grandes hierros oxidados, vigas mudas de un edificio
gigante y alto, en un lugar desconocido. Todo se ha vuelto extraño y no hay indicios de vida. No hay nada más allí, ni abajo, ni en el horizonte.
El panorama es desolador.

Hoy mi almita compañera me ha dejado por un momento, pero estará presente siempre en su recuerdo divino. Mi almita que es la argamasa que forma y da color a las paredes, que invita a habitar el edificio de la vida. Mi almita compañera, con su raíz de luz enorme plantada en mi pecho, en mi cuerpo y en mi corazón.
Una raíz de esperanza.

No me la saquen que el hueco sería muy grande, por el amor de Dios.

domingo, 25 de diciembre de 2011

"Día del Amigo", "Los 2 graciosos", o también "Visicitudes másculo-matutinas en territorio ArcoIris"


20.07.20.11


Hoy me levanté picaresco. Me digo a mí mismo que considere seriamente que pienso hacer con este estado, si pienso ir al trabajo con esta cara de chiste o que, pero no hay caso, no hay intento de pensamiento serio al que no lo espere una contestación en joda ni bien termina de elucubrarse éste. Parece que se hubieran instalado dos duendes en cada bocacalle del pensamiento y se tomaran todo para la joda, no importa si viene ambulancia o carro fúnebre, ellos están allí para aparecer de golpe con docenas de banderas de colores y firuletes para el remate del chiste.

Si hasta debí haberlo sospechado desde el principio del día, ya que despertarme a toda máquina a las 5 de la mañana ya tenía algo de broma y como si fuera poco buscar mi camiseta durante 20 minutos tampoco me avivó de los dos graciosos cabezas de cono que se me instalaron en casa este día. ¡Si la dejé al lado de la cabecera de la cama!¿En qué otro lado va a estar?¿Alguien me puede decir como fue a parar a los pies de la cama y del lado de adentro!?? Pero así de mala gente son los duendes, que va a ser... Estos dos pomponudos de seguro me quisieron atar las patas.

La verdad no sé como llegaron, porque así como hoy es el día picaresco, ayer fue la noche de la maldad pura, que comenzó a eso de las 9 cuando el único canal de la tele en lugar de pasar el partido de Uruguay y Perú por las semifinales de la Copa América, conectó con un canal de cable evangélico sin cortes publicitarios siquiera. Más tarde a mitad de la noche se materializó toda la maldad a la antigua, en una bola informe y horrorífica que apareció flotando en medio de la pieza, a escasa altura, como antes. Igualmente no sé que fue peor...en fin, para ir a lo nuestro parece que estos duendes hogareños aparecen en la interface entre la maldad y la risa.

La cuestión es que hoy me levanté al borde de la risa y tengo que tomar las riendas del asunto no vaya a ser cosa que siga el día así, la gente se va a asustar si no me ve con la caripela de amargo acostumbrada. Cuando bajé a la cocina, sin ir más lejos, todo lo que hasta ayer me agotaba de dar vueltas hoy me causa gracia. Resulta que estoy cuidando la casa de una amiga, motivo por el cual no encuentro una mísera cosa, todo está acomodado de un modo extraño y tardo mínimo una hora para cualquier pelotudez que desee realizar, ya que no sé ni siquiera de donde se prenden las luces de esta casa, parece que hubieran diseñado las perillas con el objetivo de que la gente nunca las encuentre y de ese modo ahorrar electricidad o algo por el estilo. Y si bien ayer me encontré uno de esos libros que hablan de hombres y mujeres y revisé algunas de sus páginas con malicia (recordar que ayer era noche de maldad...), hoy recuerdo algunos de sus pasajes caricaturescos y vuelven a causarme la gracia acostumbrada que me da ese tipo de libros. Una sensación parecida a cuando vemos un partido de Brasil con mi hermano y cada vez que la toca Elano y el relator empieza grandilocuente "elano...elano..elanooo" hay 3 segundos de silencio seguidos de una carcajada simultánea. La cosa es que ayer leí con soberbia la lista de "101 consejos para tratar a la mujer". Pero ayer era la noche de lo antiguo, del Zahir, lo oscuro y la insanía, en cambio hoy, que me levanté picaresco, no puedo dejar de acordarme de eso y ando al borde de la carcajada! Primero porque esté escrito del mismo modo que el manual de instrucciones de la maquinita de cortar el pelo que me compré el finde pasado en Neuquén, y después porque sean 101 consejos! ¡Son un montón! ¡Muy complicado! Además, porque cientoUNO? ¿No podían ser cien? En la noche de ayer, y si bien no me lo llegué a plantear, ese uno de más me hubiera causado una irritación incontenible. En cambio hoy me imagino esa misma lista hecha en una gigantografía en la cual cada consejo esté encerrado en un globito de pensamiento de cada uno de los 101 dálmatas! cada cual con su nombre y un moño de colores en el cogote.
Así las cosas y con este 'background' intergénero dando vueltas por ahí, las puteadas de ayer por no encontrar un simple saquito de té común (dejavú de tantas veces de la misma situación en casas similares), me llevaron a esta profunda reflexión y frase para anotar (anotenlá porque posta es profunda y destinada a la fama): "en la casa de una chica lo simple se hace complicado" (N. del A.: 1-tómese 'casa' en el sentido amplio del 'oikos' griego; 2-¡cuidado! la frase no funciona a la inversa). De esta manera, el apetito simple que uno porta y que se satisface más que suficientemente bien con una dieta de té y leche para desayuno/merienda y fideos o un bife para el almuerzo/cena, puede verse increíblemente frustrado si Ud. ingresa en la órbita venusina de una femme. Porque aunque parezca (disculpas, pero tengo que volver a usar la misma palabra y en mayúsculas) INCREÍBLE, Ud. podría no encontrar nunca un saquito de té común o matecocido, sólo por dar dos ejemplos clásicos que satisfacerían sobradamente nuestra necesidad. Uno puede verse engañado e ilusionado por las chicas cuando ve ese cajón exclusivo que tiene incluso un cartel de letras bonitas (y de colores obvio...) que dice "TÉ", podemos llegar incluso a pensar "que bárbaro, los saquitos de té que en mi casa andan dando vueltas en algún lugar cercano (y aleatorio) a la cocina, aquí tienen un lugar asignado, exclusivo y publicitado...impresionante". Entonces imaginamos que vamos a abrir ese cajón y allí va a andar bailando y contenta de tanto espacio, la simple cajita de té y a lo sumo una compañera de matecocido. Pero no.
Primero que el mencionado cajón está atiborrado de cosas hasta en el más mínimo lugar y "espacio libre" es un concepto inexistente en este universo cajoniano. Dentro hay cientos de frasquitos con hojitas y cartelitos de la hierba correspondiente, algunos pintados de colores, muy pintoresco, muy bonito. Ahora bien, el té, lo que se dice propiamente té y que no hace falta agregarle nada más porque todo el mundo sabe a cual se está haciendo referencia aunque nadie sepa de que está hecho y por eso le dicen como corresponde "té común" o "té de té", ese té al que venimos haciendo referencia y buscamos asiduamente, ¡no aparece por ningún lado! Después de revolver un buen rato, lo más parecido que encontré, o que al menos incluyera la palabra 'té', fue un tarrito que decía "Té verde" (o negro no recuerdo bien, pero igualmente siendo que ya los tarritos están pintados, no veo cual es la necesidad de ponerle colores también al nombre del té), pero la cuestión es que tampoco estaba apto para el consumo, ya que ningún saquito podía encontrarse dentro, sólo un montón de hojas que por supuesto no iba a echar dentro de la taza ¿sino después como hago para tomar el té sin comerlas?
En fin, ya cuando la esperanza era una lágrima corriendo por la mejilla y el estómago un tronador reclamando desayuno, el milagro ocurrió, o eso pensé en ese momento al menos... Habiendo ya dado vuelta desesperadamente el bendito cajón en el piso y tirado revolviendo como loco las bolsitas y tarritos, por ahí veo a lo lejos, atrapado en el fondo del cajón, una etiqueta suelta de matecocido "La Tranquera". En ese momento debió llamarse "La Salvación".
Igual la etiqueta estaba suelta, pero era tanta la emoción que me atreví a pensar un razonamiento lógico excepcional..."si está suelta la etiqueta del saquito, en algún lugar debe estar el mesmo, es decir, el saquito" (Abro en este momento un paréntesis para evacuar una duda que a esta altura cualquier lector atento tendrá hace rato y que es: "¿por qué no soluciona el drama con un mate y ya!?" y cuya respuesta es: "la única yerba existente en la cocina y para completar el arcoiris, es de 'naranja, limón y cascaritas naturales', con lo cual no pienso tomarla a menos que en los siguientes tres o cinco días aún no logre desayunar". Cierro el paréntesis) Estábamos entonces en la búsqueda del saquito sin etiqueta cuando sin más vueltas lo encontramos, punto. Guardamos todo mientras se calienta el agua y elegimos la taza menos rara entre unas largas y finitas, otras con unas cosas pintadas, corazones y ETCÉTERA!!. La elegida resulta ser una roja que se va torciendo a la derecha tipo cuerno y que tiene una figurita de Madagascar pegada, pero bué....que va a ser, han pasado cosas peores y además el objetivo es desayunar a como dé lugar y nadie se va a enterar que tomé en una taza como ésta. Así que procedo a adicionar el agua hirviendo al saquito encontrado en la taza ya mencionada cuando ocurre lo insólito, lo inexplicable, lo cruel...a medida que voy agregando el agua el té se va poniendo todo roooojo!!! ¡Horror total! ¿qué porquería es esto!? ¿la taza destiñe, reminiscencias demoníacas o saquito infiltrado? Vaya uno a saber cual de esas cosas raras tendría metido adentro este saquito. pensé en dejar una muestra para analizar pero ya estaba agotado así que mejor no entender. Le puse bocha mil de azúcar hasta saturación y me lo mandé sin pensar y con mucho budín que me compré ayer para sobrevivir en esta casa donde "pan" o "galletas" son otros de los rubros que no se aplican a las existencias.

Volviendo a la guía de los 101 consejos para tratar a una mujer, ya a esta altura no sé si la gracia me da por lo que dice o más bien me dan ganas de buscar quien fue el gracioso que me lo muestra recién ahora cuando ya porto tres décadas al hombro... Además, ahora también pienso que debería existir otra guía con las mil y una cosas que Ud. necesita para conocer el funcionamiento de la casa de una chica y así toda una serie de guías similares concatenadas y que se enseñen todas desde la primaria, ¿qué es eso de mostrárselas a uno cuando ya es grande? ¿Quién es el chistoso? ¿Cómo existía un manual y nadie avisó nadaaaaa!!!!

Bueno, más allá de estas lamentaciones improducentes y en vista de la longitud de este relato, vamos a ir terminando el mismo (es decir, el relato) porque ya cansó me parece y no es cuestión de abusar de los señores lectores. Igual me quedé intrigado... vaya uno a saber de que calibre feérico son esos dos graciosos que me visitan desde temprano, la cosa es que la maldad de la víspera ya desapareció totalmente y ahora me hacen cagar de risa con cada boludez que pasa. Tal vez sean amigos de antes que ahora trabajan de duendes o algo por el estilo, y se vinieron a pasar el día conmigo. No lo hacen nada mal, es cierto, aunque se están zarpando también y voy a tener que hacer algo antes de que sea la hora de ir al trabajo, no vaya a ser cosa de que caiga con esta cara de feliz cumpleaños y estimule a que alguien se digne a saludarme y charlar un poco o peor, no vaya a ser cosa de que por cara de gracioso alguno se aproveche y se le ocurra invitarme a algunas de las juntadas que se organizan para tomar cerveza o festejar algo. Ahí sí ya se caen todos de culo, yo primero que todos, sería lo más insólito que puede pasar en este día. Pero bueno, por el normal desenvolvimiento del Universo, esperemos que la situación no llegue a tanto y podamos disfrutar de las conductas usualmente observadas.


PD:// En un rato voy a ver si me voy a algún café a leer el Clarín o algo por el estilo, así me amargo un poco y bajo los decibeles de picardía y sonrisa socarrona que ya me está hinchando las pelotas por la pelotudez que encierra esta propuesta facial, pero que desgraciadamente no me la puedo sacar de encima hoy.

PD2:// No funcionó. Es inútil, los de Clarín me hacen cagar de risa más que nadie! Apenas abro el diario la primer noticia que veo: "Desde la Rural, Llambías se presentó como candidato de la CC: 'Confía en la derrota de los K y la vuelta a las Asambleas'" ¡¡Es anarco-piquetero ahora!! ¡Qué hijos de puta!!! JAJAJAJA


martes, 16 de agosto de 2011

No me hagan enojar...


Estaba con Bere como en una feria o algo así. Llevábamos un catre y otra cosas más a través de muchas avenidas con sendas peatonales y muchos autos. Después de mucho dar vueltas descansábamos en una esquina donde una señora vendía cosas para comer hechas con frutas. Comprábamos unos sanguches de palta, pero en lugar de pan tenía rodajas de melón. Cuando íbamos a pagar la vieja se hacía un quilombo con el cambio, 'que dame dos pesos, que mejor uno, ¿no tenés cinco?, que no tengo cambio', después se ponía a contar todas sus monedas, tardaba una barbaridad haciendo pilitas de monedas y después decía "acá hay 315 pesos, o sea que me tenés que dar hasta completar 322", ¿Qué?? Era claro que en esas monedas no había más de 15 o 20 pesos. Me empecé a calentar con la vieja mentirosa e hinchapelotas. 'A ver que las cuento yo..., ¿no me digas que te vas a poner a contar?, Sí las voy a contar porque acá no hay más de 20 pesos, pero estás loco? me estás desordenando todo!!'. En este punto me empecé a calentar tanto que sentí que algo iba a suceder. Miré para abajo, tomé todo el aire que pude y empecé a gritar guturalmente con voz de trueno estridente... "¡Siiiiiiiiiií!! ¡Estoy loooocooooooooo!!, ¡Siiiiiiiiiiiiií!!!!!..." al tiempo que revoleaba todas las monedas de la vieja por el aire y le destruía todo el puestucho a las patadas mientras la vieja gritaba y los transeúntes miraban anodadados.

Terminé envuelto en el paño negro de la vieja en el medio de la calle y todo lleno de monedas. Se produjo un silencio en el que supuse que se estarían preparando para agarrarme y yo, que estaba completamente poseído por el odio, remonté vuelo con el paño a modo de capa. Mientras volaba, buscaba a la vieja entre la multitud y cuando la encontré estaba escapando como lo esperaba. Para que se separe de la gente me paré cual Arpía en uno de los alambrados del predio (que era el gimnasio Nº1 de Cutral-Có) y empecé a emitir un grito atroz que fue volviéndose más grave y más antiguo con el correr del tiempo. La gente se apartaba horrorizada ante aquel grito maligno y ensordecedor y en el medio sólo quedaba la vieja corriendo, escapando. Era una bruja, yo también, pero subestimaba peligrosamente su poder porque estaba completamente poseído por la ira. No me hagan enojar...
Salí tras ella volando bajo gruñendo y gritando a la multitud que huía despavorida cayéndose unos sobre otros, tal es el grado de lastimosa debilidad de la multitud cuando tiene miedo. La vieja trepó ágilmente el alambrado y huyó hacia la vereda, tuve que remontar vuelo porque venía muy bajo. Cuando cruzó la calle intentó su último truco, frenó en seco, transfiguró su cabeza y salió corriendo hacia el lado opuesto. Por un instante pensé que la iba a perder, que tardaría demasiado en dar la vuelta volando a grandes trazos como lo venía haciendo, que esas pocas milésimas que tardaría en dar una semi circunferencia en el vuelo bastarían para que la vieja desapareciera completamente de mi vista gracias a ese movimiento inesperado que había ejecutado habilmente. Pero fue entonces que se me ocurrió que no necesitaba seguir las leyes de la inercia si lograba sacarlas de mi mundo en aquel instante, olvidándolas...anulando su existencia en mi mente. Lo hice instantáneamente y volé en sentido opuesto sin siquiera frenar. Un movimiento no imaginado, inhumano. La capturé en la vereda de los eucaliptus del gimnasio y en el preciso momento en que la envolví con mi capa (que era la suya) desaparecimos como una pompa de jabón negra, ante la mirada atónita y lejana de la multitud.
Quien sabe cuantos años estuvimos luchando dentro de aquella cápsula mágica, encerrados entre dimensiones posibles.


Finalmente fui yo quien le absorbió su poder y la transformó en una niña. Una niña residual, hecha de cenizas, que debería ahora custodiar por el resto de la eternidad...
Visitaba sí, esporádicamente, a mis padres, vistiendo un manto de visón que me cubría un hombro y dos bastones largos y deformes, de madera de nogal. Siempre les dije que no se pongan mal, que simplemente vivía en otro lugar y que podía regresar en cualquier tiempo posible a visitarlos un rato.
A veces lo comprendían, a veces no.-