sábado, 12 de noviembre de 2016

Preguntas filosóficas de un quemero


A lo largo de la vida fui acumulando preguntas existenciales.
Con el transcurrir de los años encontré también algunas respuestas, sólo algunas.

¿Por qué brilla el Sol?
¿De donde trae mi mamá esa nieve blanca tan rica que le pone encima a las tortas?

Algo así me imagino que pueden haber sido las primeras.
Y luego la intensa adolescencia:
¿Por qué existimos? ¿Cómo surgió todo de la nada? ¿O siempre estuvo?
¿Dios existe? Y si existe... ¿Qué es?
¿Qué es la muerte? ¿Por qué?
Por qué el dolor, el mal...
¿Cómo es posible el amor?


Un poco después leyendo algo más llegarían también: ¿Hacia adonde va la historia?
¿Va hacia algún lado? ¿Por qué la injusticia y la opresión?
Y hasta la insólita y absolutamente increíble... ¿De verdad que Macri va a ser Presidente???
Me están jodiendo.... ¡¡¡WTF!!!

Pero después de explicar muchas de ellas o hallar al menos algún argumento reconfortante, llegaría siempre el recuerdo de aquella fatídica final de 2009 contra Vélez y entonces sí, el cuestionamiento surge imparable cayendo sobre el Dasein quemero y aplastando incluso a la pregunta por el Ser.
¿Cómo pueden ser tan hijos de Puta? ¿Cómo se puede comprar tan alevosamente un campeonato a la vista de todos? Qué impúdico.


Sin embargo, aún habría más cometa en contra de Huracán...
El vergonzoso arbitraje del "Sargento" Gimenez en la final por el ascenso 2007 en San Juan que le regalaba un tiro libre inexistente al borde del área y después esperando otro gol de San Martín le adicionaba casi 10 minutos al partido! ¿No será mucho? ¿Por qué no sancionaba el resultado que quería desde el arranque del encuentro y listo?
El escándalo de Gustavo Esquivel en La Plata contra Independiente mamita querida... si hasta lo tenían a Moyano CONFESANDO que había puesto la guita para que el rojo suba a como dé lugar. ¡Un metro habilitado estaba Wanchope en el Gol! ¡Un metro Esquivel! ¿No es demasiado evidente, demasiado descarado? Si hasta a los del rojo les dió vergüenza el apriete del camionero.


Del mamarracho de la Libertadores de este año ni que hablar. Si José Argote era colombiano e hincha de Atlético Nacional!! ¿Cómo puede haber dirigido ese partido? La Conmebol se manchó para siempre con eso. Está recontra demostrado, si queda alguna duda, dejo acá mismo el acta de nacimiento:































Y bueno... la madre de todos los chanchuyos... lo más vergonzoso del fútbol argentino en su historia, la ya mencionada final contra Vélez con Brazenas totalmente untado que robaría el título al que fue quizás el mejor equipo argentino de las últimas décadas, el único que hubiera podido enfrentar de igual a igual al Barça o a cualquier equipo del mundo. El Huracán de Cappa de 2009 no tiene parangón practicamente. Lo que fue ver a esos monstruos juntos por favor... el flaco Pastore haciendo tiki-tiki con Toranzo después de infinitas recuperaciones de Bolatti, pase en profundidad a De Federico y gol. Increíble.

Increíble también la estafa a Huracán, apabullante la obsenidad de las coimas a los árbitros. Ninguno volvió a dirigir en su vida. Todos los chanchuyos demostrados, pero ninguno nunca corregido aunque tuvieron la oportunidad. Siempre parando al Globo en el escritorio cuando no pueden en la cancha. Así no se puede viejo... ¡Están matando al fútbol!


En este contexto de negocios turbios y cometas es que llega en noviembre de 2016 el clásico contra los primos en el cenicero del Bajo Flores y una vez más la billetera de Tinelli arruinando lo lindo del fútbol. Un partido que venía entretenido, parejo, con un gol de San Lorenzo por una pavada de los defensores quemeros pero con el Globo dominando en el juego y a punto de empatar, y en medio de eso llega el bochorno... los tapones de punta de Ortigoza a Marcos Díaz y el penal dudoso, la orden explícita de no dejar que juegue el Pato a como dé lugar. Terror le tienen los cuervos a Toranzo. El Pato saltando por encima de un rival caído intenta esquivarlo, pero desde el piso el otro levanta las piernas y lo enreda. El árbitro compra una jugada que era clarísimamente sin intención y a lo sumo para amarilla. La cosa es que esta vez fue tan evidente la guarangada que hasta Colochini le hace un gesto al Pato como de vergüenza, de "qué querés que haga...", y los hinchas de todos los clubes asisten atónitos al arbitraje de Herrera comprado obscenamente.


Así, (y volviendo un poco a la filosofía de poca monta que nos tiene acostumbrados este blog) llegamos a la pregunta principal. Aquella que habrá de unir a todos los quemeros del mundo, materialistas y hermenéuticos, positivistas y marxistas, estructuralistas, posmodernos. Y esa pregunta es:

A los Cuervos.... 

¿¿¿NO LES DA VERGÜENZA???

Ganar así digo... ¿les da la cara para festejar o al menos contarlo como un triunfo? ¿O tienen que esconderse abajo de la alfombra?
Me da pena por ellos la verdad, porque de alguna manera también son perjudicados. Los verdaderos hinchas de todos los clubes son perjudicados cuando el fútbol se desvirtúa de esta manera.