martes, 28 de mayo de 2024

Guión

 

Escribir algo diferente. Algo que cautive incluso al espíritu más enemistado, al más superfluo.

Concebir la vida como un texto, como un guión caótico y descomunal.

Sentarse y parar el mundo. Volverlo atrás y adelante, una y otra vez. Des-guionarlo.

Descubrir la historia de los personajes. Identificar la trama.

Darle un sentido a la historia.



n- 


Tiempos oscuros de mayo y de la humanidad

28/05/24

martes, 22 de agosto de 2023

pensamientos de nieve

El invierno, cuando entra, es como un cuchillo. Uno que corta hacia afuera y tiene un filo de silencio. Cae desde el cielo pero surge también desde la Tierra.
¿De donde viene ese frío gélido?
¿Qué parajes asoló antes de azotar a nuestros árboles?

Algunos animales persisten en el poder de su sangre caliente. Confían en sus cuerpos. Después de todo, es lo único que tienen. Otros prefieren huir del país, aferrarse a nada, como si esa ilusión momentánea los desatara de los ciclos que irremediablemente van entretejiendose en sus células y destinos. Confían en sus decisiones. Como si tal cosa realmente existiera.

A mí me gustaría en cambio transformarme súbitamente en un sonido.

Emitido por el graznido de un ave pero luego adherido a un copo de nieve. Caer, pero no tanto. Hasta las ramas de un árbol tal vez, para unirme con otros copos (que tal vez también fueron sonidos)

                            Pero ahora son silencio.

y terminaremos bajo la tierra, lo sé.

Pero qué más da si podemos colarnos por el agua, por los infinitos recovecos subterráneos por donde ésta se mueve dando vida a todo, cortando de adentro hacia afuera pero ahora sin dolor, acumulando mineral cósmico que luego brotará en una exuberante hoja. Una bruta hoja que sale pese a todo, carnosa, potente, dispuesta a crecer en contra de todo pronóstico, es decir, a enamorar.





Perdón si soy apático a veces.
Es que me pega fuerte la estación y me convierto en un animal ceñudo.


                                                                                                            n-

                                                                                                            12/07/23








jueves, 27 de abril de 2023

domingo, 2 de abril de 2023

Qué solos estamos

Qué sólo estoy.

El tiempo pasa y todo se va acabando.

La memoria en cambio, sigue vigente.

Mientras el cuerpo respire.

Y tal vez un poco más.

sábado, 3 de septiembre de 2022

Ayer lloré

No en el momento en que intentaron matar a Cristina. 

Tampoco al dormir, ni en la mañana siguiente. tampoco en la marcha. Fue en un momento cualquiera inesperado, mientras volvía a casa por la tarde. Comencé a llorar y pronto estallé en un llanto desconsolado. Manejé todo el camino así. Creo que no fue algo, sino una suma de cosas. Sentir que me voy y el mundo queda así, con ese odio.

Lloré por Cristina. 

Lloré por Cristina y por el amor que la rodea, al que intentaron matar gatillando. También por mis padres y hermanos y abuelos. Lloré por todos los compañeros que no están, a quienes las balas sí alcanzaron, por todos quienes pusieron el cuerpo. Como hoy es el cuerpo de Cristina. Y ayer fue el cuerpo de Eva. Los cuerpos que odian. 

Al llegar a casa estaba desolado y mi vecino me invitó a tomar unos mates. Así de la nada. Salió justo afuera y me invitó. Mi vecino antiperonista. Hablamos de eso y de todo e intentó consolarme. Hablamos de nuestros padres, nuestras vidas y frustraciones, de nuestras dolencias. Un poco de historia y política, todo en un tono muy cordial. También del hermoso día que hacía. Salimos afuera y el Sol inundaba la otrora gélida Bariloche. Nos une un gran afecto con mi vecino. Nos dimos un apretón de manos y por dentro pensé "es un día peronista, de los duros, pero peronista al fin". No le dije eso, obvio. Le dije gracias porque realmente me había ayudado mucho. Tal vez no sea todo tan gris. 

Tal vez quede aún más amor. Más amor que odio.


n-

03/09/22


 

lunes, 15 de agosto de 2022

Invierno pospandemia

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El chillido de la multitud.

El viento helado como un cuchillo.

Los pies entumecidos la mayor parte del día.

La soledad omnipresente

La vidriera ilusoria.

El amor negado. 

 

 (la asquerosidad humana) 


 n-

18/07/22

 

 

 

#Bariloche

#NahuelHue 

#Invierno #Winter

domingo, 24 de julio de 2022

Cumpleaños gris

 


A veces siento curiosidad de cómo se sentirá reír otra vez con los amigos. 

O tener un amor.

 

Somos tan pequeños... 

tan absurdamente absortos en días sin sentido.

Todos los días son formas de morir, 

puestas en escena inconscientes

O simplemente burlas

que serán pagadas.


n-

 

 

27/06/22



Art: Edmund Lacoste


 

 

domingo, 26 de septiembre de 2021

Río arriba

No era la primera vez que sucedía, pero los últimos dos cuerpos habían llegado por el río completamente desfigurados y a los habitantes del poblado les ganaba el pánico y la desesperación.

El caso llamó la atención de las autoridades del país, quienes enviaron a dos agentes especiales a liderar las pesquisas. Mate Zec y Magra Viluta arribaron al pueblo y comenzaron de inmediato a realizar entrevistas a los habitantes de la villa.

El principal sospechoso era K. Wahol, un poblador que había sido expulsado de la región hacía más de una década por sus hábitos infames. K. se fue jurando venganza al pueblo y durante años escribió cartas aterrando a distintos habitantes describiendo cómo les mataría. K. también tenía antecedentes menores en otras provincias y era conocido por su habilidad para escabullirse y desaparecer.

Zec y Viluta eran dinámicos y expeditivos. La hipótesis principal era que el asesino, sea quien fuera, se refugiaba en las nacientes del río y en consecuencia, comenzaron de inmediato a organizar una expedición. No obstante, rápidamente advirtieron que esta era una tarea para nada fácil.

El río corría apaciblemente por el pueblo, pero hacia arriba de su curso se encajonaba en paredes de roca escalofriantemente altas, imposible de remontar por la orilla.

« ¿Que tal si fueron arrojados desde allá arriba? » La idea de Zec no parecía del todo descabellada, pero perdió terreno al entrevistarse con el bombero, quien aseguró que era muy difícil llegar a ese risco, por la irregularidad y tamaño de las rocas que lo conformaban. Sería prácticamente imposible transportar un cuerpo hacia allí.

« ¿Y si los transportaron vivos? » La pregunta de Magra era al menos inquietante.

Al fin llegaron a la conclusión de que había dos maneras de remontar el río: navegando con el bote de Ciro el pescador o por el camino viejo a la abadía abandonada, que bordeaba los altos riscos y llegaba casi a las nacientes del río.

El primero era un viaje de un par de horas, mientras que el segundo les tomaría el día completo. No obstante, ninguno estaba exento de dificultades. Ciro pescaba río abajo, aseguraba haber remontado el río sólo una vez y que no era para nada fácil, motivo por el cual cobraba un precio exorbitante.

El camino a la abadía abandonada era sumamente largo y además, no quedaba casi nadie que lo conociera, muchos aseguraban incluso que el sendero debía de estar tapado por la vegetación desde hace años y sería imposible encontrarlo. Los únicos que solían recorrer antiguamente ese camino eran el párroco y su monaguillo. Pero el padre Kurtov era muy viejo ahora como para caminar tanto, y su monaguillo, un muchacho abandonado en el pueblo cuando pequeño y criado por Kurtov, sufría de un retraso mental considerable.

« El hecho de que nos enterásemos de la existencia de esa abadía a último momento es llamativo. Si Wahol está escondido en algún lado con seguridad es allí » El razonamiento de Zec era comprensible « Por otro lado, los obstáculos del pescador para ir también me parecen sospechosos... ¿qué tal si ha mentido y sí ha remontado con frecuencia el río? por ejemplo... para tirar los cadáveres ».

« No veo tan mal llevar como guía al monaguillo, el precio del bote está totalmente fuera de nuestro presupuesto y el pescador es demasiado codicioso y testarudo como para cambiar su postura »

« ¿Sugieres ir con un retrasado? Ya sabes que en estas cosas no me interesa mucho la moral y prefiero ser sincero, me caen mal los retrasados Magra y lo sabes »

La discusión no tenía caso porque la verdad que planteaba Magra era inobjetable: simplemente no podían pagar el bote, si querían llegar a la naciente del río sólo había una opción por intentar.

Por la tarde le explicaron todo al padre Kurtov, quien se encargaría de hacérselo entender a su monaguillo.

« No van a tener ningún tipo de problemas, más allá de su condición, es un chico muy responsable y entiende las tareas, le he encomendado todo tipo de trabajos y los ha cumplido. Sólo les pido que lo cuiden, aunque por fuera es robusto y fuerte, no deja de ser un chico sensible »

Partieron los tres a primera hora de la mañana. El chico se veía notablemente preparado, botas y ropa de explorador, cantimplora y morral de cuero, machete, gorro montañés y mochila.

« Ya tiene aquí su vianda, buena suerte » dijo el viejo palmeando el cargamento de su acólito.

A ambos les sorprendió el tamaño del muchacho. Tendría entre veinte y treinta años y era simplemente enorme. No de una estatura fuera de lo normal digamos, pero bastante alto. Su espalda era muy amplia y sus miembros anchos como patas de elefante, parecía incluso como si todos sus huesos fueran toscos y excesivamente gruesos, al estilo de un Neanderthal. Caminaba encorvado y balbuceaba palabras inentendibles, aunque sus gestos eran claros. Saludaba, marcaba que lo sigan, indicaba sí y no con la cabeza de manera coherente y sabía señalar. Al parecer, entendía también todo lo que le decían. En ocasiones comenzaba a babear y permanecía sumido en esa actividad acompañada de un sonido rítmico un largo rato mientras caminaba.

« Es desagradable » murmuró Zec.


La entrada al camino ciertamente estaba tapada de vegetación, los agentes nunca la hubieran distinguido entre el matorral. Ellos iban detrás, mientras su guía abría camino a torpes machetazos. El sendero entraba luego a un bosque alto dentro del cual estaba claramente marcado. A Magra le pareció incluso distinguir huellas humanas relativamente frescas, lo cual hizo notar a su colega.

La fase siguiente rodeaba los riscos y era completamente rocosa. Ciertamente no había forma de reconocer un sendero como tal, pero el muchacho sin embargo, avanzaba confiado.

Cuando llegaron a un pastizal se sentaron a almorzar en un claro fuertemente apisonado, probablemente por vacas, planteó Zec, aunque no habían cruzado ninguna en todo el camino.

Lo que seguía era una subida con pendiente intensa y vegetación de pradera, por la cual caminaron durante un par de horas más.

Llevaban más de siete horas de caminata y el río no se veía por ningún lado desde temprano. Zec empezaba a inquietarse y a sentirse sumamente molesto.

« Escucha idiota ¿donde está el río? ¿sabes adonde vamos no? »

« No lo trates así » irrumpió Magra y se colocó entre los dos hombres.

Zec ya lo había increpado antes y a ella no le gustaba para nada esa actitud. El muchacho sólo agachaba la cabeza y se lamentaba para sí sin responder. Sin embargo, cuando ella le explicó amablemente que necesitaban llegar cuanto antes a la naciente del río y a la abadía abandonada, el retrasado indicó activamente una dirección. Hacía señales eufórico, lo que interpretaron como que faltaba poco para llegar. Retomaron la marcha.

« ¿Vienes a menudo? » El muchacho no contestó, sólo parecía feliz y babeaba. « ¿Alguna vez viste a alguien por aquí? » insistió ella. El monaguillo negó instantáneamente con la cabeza.


En efecto, en poco menos de una hora arribaron de pronto a un pequeño valle de altura, en donde el río se dividía en varios arroyos que se internaban en la montaña. Claramente estaban en las nacientes del cauce principal.

« ¡Mirá allí! » señaló Magra. Uno de los arroyos se internaba en un roquerío donde caía una cascada, y a su lado, una antigua construcción en ruinas de aspecto monacal.

« Vamos con cautela Magra, llegaremos en tan sólo unos minutos pero Wahol podría merodear por aquí »

Los agentes iban uno al lado del otro a paso raudo y el monaguillo varios pasos detrás. Lo habían ignorado bastante en esta última parte del camino, ansiosos como estaban de llegar a su destino que ahora visualizaban a apenas a unos cientos de metros. Finalmente le hicieron algunas indicaciones para caminar con sigilo, y comenzaron a bordear el valle, rumbo a la abadía. Iban justo en la línea entre el pastizal y los arbustos, realizando movimientos tácticos que denotaban la destreza y el buen entrenamiento de los agentes.

 

El primer golpe sonó como un leño seco que se quiebra a la mitad.

La cabeza de Magra se partió como un huevo y por la hendidura en su cráneo caía ahora una vertiente caudalosa de sangre y los sesos casi completos.

Zec contempló la escena estupefacto. Incluso alcanzó a ver la expresión de horror en la cara de Magra, mientras caía como un simple pellejo colgando a un lado del cuerpo, des-craneada.

La roca que sostenía el muchacho era enorme, casi tres veces la cabeza de la mujer.


Toda esta visión duró apenas un instante.

Cuando Zec reaccionó para buscar su arma, la roca ya venía lanzada hacia él.

Arrojar una roca de esas dimensiones era casi imposible para una persona normal, pero un leve desnivel a favor del atacante y su fuerza descomunal, lo beneficiaron, y si bien Zec pudo a último momento esquivarla, trastabilló y cayó hacia atrás en el suelo pedregoso.

El hombre quiso incorporarse rápidamente pero un empujón fuerte en el pecho lo volvió a tumbar. La baba caía copiosamente sobre su cara, y no había comenzado a maldecir al retardado cuando el machete se hundió profundo y limpio entre su hombro y el cuello clavándose secamente en la clavícula.

El grito del hombre surgió de sus entrañas, mientras observaba borrosa la figura enorme de su atacante sobre sí.

El segundo machetazo se hundió del otro lado y dio de lleno en la parte lateral del cuello.

Los golpes se sucedieron a un lado y otro del cogote y la sangre saltaba a borbotones de las heridas.


Eso fue lo último de lo cual Zec tuvo conciencia.

Después le pareció sentir que era arrastrado. Le pareció sentir agua.


Si alguien hubiera observado la escena, sin embargo, estaría de acuerdo en que ese hombre ya no podría sentir nada, teniendo como tenía, la cabeza completamente desprendendida de su cuerpo, colgando apenas de un manojo de tendones, mientras lo sumergían en el río.







n-


18-01-21




Ilustración: Cristian Valverde

@dibujosvalverde


lunes, 8 de julio de 2019

Una visita inesperada


Estábamos en la veranada del Valle del Llodconto con Alfredo, el Rolo, su hijo y una de sus hermanas. Todo el campo de la veranada, con sus animales, praderas, corrales y bosque, estaba ubicado en una terraza y desde el edificio de enfrente, unos viejos chusmos nos espiaban cada tanto.

Jugábamos a las cartas. Tomábamos whisky.

De golpe, llega vestido de fajina, caminando como si nada don Jorge Bergoglio, es decir ¡el mismísimo Papa Francisco! Milchunas lo detecta al instante. Lo vemos acercarse, nos miramos sorprendidos y salgo a recibirlo sin entender lo que sucede. Se lo ve muy ofuscado al hombre y le pregunto que pasa.
"Estoy cansado..." -levanta la vista mirando al cielo y gesticula con las manos casi gritando- "¡re podrido! no quiero saber más nada, listo". Y se sienta enojado en una silla de la cabaña.

Nos miramos con los Boock atónitos... nadie reacciona. Francisco se sirve un vaso de agua y se lo toma abruptamente.
"Eh...pero Jorge, te parece que es para tanto? No te lo tomes tan así" Fue mi intento ridículo de consolarlo. Me mira con una cara fulminante como la que le puso al Mauri en el vaticano. Empieza a ponerse cada vez más colorado juntando presión... "¿Me estás jodiendo?" -hace una pausa- "¿Vos me estás cargando? ¡Cómo querés que no me caliente, me querés decir? Si desde que llegué ahí no paro ni un minuto y se la pasan pegándome, me apretan de todos lados, se van a la mierda, a mí no me agarran más, ya fue".


La situación era completamente insólita.
¿Cómo podía ser que estemos con el Papa? Nadie entendía nada.

El Papa estaba re caliente...
¡y en el Llodconto!

Realmente todo era muy extraño, pero estaba sucediendo y no podíamos reaccionar.
En un arranque de lucidez tomé confianza y con una mano en el hombro le dije "Vení Francisco, acompañame". Salimos y caminamos en círculo por el pasto, mientras lo contenía. El hombre estaba claramente desbordado. "Mirá, yo entiendo que debe ser jodido, pero llegaste hasta acá y fijate que ahora estás en medio de la naturaleza, en un día lindo..." -con un gesto del brazo le señalo todo el bosque y las montañas- "Qué te parece esto mirá: Te quedás con nosotros, tratás de no pensar, te tomás unos mates tranquilo y después si querés nos contás más o lo que quieras"
Francisco asintió con la cabeza como aceptando la última opción que le quedaba. Entramos de nuevo y se quedó sentado mientras nosotros seguíamos jugando a las cartas. De a poco la conversación se fue animando y él se iba integrando a la charla, se empezó a reír con los chistes y cada vez que alguien mentía en el truco. "Pero qué mentirosos que son..." decía. Al final empezamos a charlar de cosas que le gustaba hacer en la infancia y así surgió el tema. "Siempre me gustaron los vaqueros, cuando era chico quería aprender a enlazar pero nunca tuve la oportunidad". Los Boock se miraron como diciendo 'esta es la nuestra' y ahí nomás le dijeron: "¡Pero vaya a cambiarse esa sotana y le enseñamos ya mismo hombre!". Bergoglio me mira como buscando aprobación. "¡Pero vaya pues! Ahí el Rolo le presta una camisa".

Me alegré de que eso sucediera y aproveché para quedarme un poco tranquilo mientras todos estaban afuera en el corral. La verdad es que me impactaba mucho la situación. Me serví otro whisky e intenté analizar lo que estaba sucediendo. ¿Cómo había llegado el Papa hasta allí? ¿Por qué había ido? y además... de esa manera, caminando sólo por el medio de la montaña. Afuera Bergoglio con camisa a cuadros y pantalón de grafa, le tiraba el lazo a un ternero guacho. No lo hacía tan mal.

Cuando volvieron se sentaron a la mesa y sirvieron una ronda para todos. El hombre había cambiado completamente, estaba feliz, se reía a carcajadas y bromeaba a la par de Alfredo. Tenía buen sentido del humor. Las risas se escuchaban a lo lejos y yo me había empezado a preocupar porque los vecinos del edificio de enfrente pispeaban cada tanto y de seguro habían notado algo extraño. Como dije, el campo de la veranada quedaba en la terraza de un edificio enorme, y a lo lejos comencé a escuchar los pasos de alguien que venía subiendo las escaleras de aquel viejo armatoste de hormigón que soportaba a la montaña.

Finalmente apareció. Era un viejo amigo de Bergoglio, se conocían desde niños y apenas llegó se abrazaron y gritaron emocionados. Todo era alegría, anécdotas y conversación. Pero algo no estaba bien, en la ventana de enfrente señalaban hacia nosotros, podía imaginarme sus murmullos..."¡es el Papa! El Papa está allí, es Bergoglio!"

En un momento Francisco se queda completamente serio.
"Tengo algo que decirles" -comienza.
Y entonces, oímos de su propia boca un relato verdaderamente asombroso...
Nos reveló la verdadera razón de que la nueva sede papal sea instalada en Tel-Aviv. Nos dijo que estaba esperando el momento, que la intervención en los conflictos de los infieles era estratégica, que una vez que esté dada la señal ya nada podría detenerse. El operativo Canal comenzaría como una avalancha de palestinos ingresando al territorio hoy controlado por Israel y que una vez que lleguen a la sede papal tomarían el territorio por completo. "En esto me juego la vida", dijo con severidad y nos miró a cada uno de nosotros.

Holy shit!
Esto sí que era muy serio. No comprendía por completo el plan que acababa de esbozar el Papa, pero por los actores intervinientes, rápidamente caí en la cuenta de que estábamos hasta las manos.

El hombre sudaba y se frotaba las manos. Estaba nervioso de nuevo.
Sin duda, esto era algo totalmente inimaginado... y peligroso.

Los vecinos seguían señalando. Ahora las piezas encajaban de repente. De seguro ya habían iniciado el proceso de toma del edificio. La vieja chusma de enfrente muy probablemente nos había entregado a algún informante del Mossad, si es que ya no lo sabían desde antes.

¿Y el amigo? ¿Cómo había llegado hasta allí? ¿Cómo sabía de nuestra visita inesperada...?
Estábamos fritos.

Francisco y su "amigo" seguían conversando intentando distender el momento y cambiar de tema. El hijo del Rolo mezclaba las cartas y nos miraba como esperando una orden. Su tía ya había preparado unos mates y nos servía unas tortas fritas. La conversación comenzaba a animarse nuevamente. Tiramos reyes y armamos un partido de a seis. Alfredo se reía y hacía chistes, pero ya había acercado la carabina al lado de la mesa y el Rolo me mostró el revólver en su cintura. Yo sólo tenía la faca, pero estábamos listos.

A lo lejos, escucho los pasos de alguien que sube las escaleras. Son muchos.
No nos queda mucho tiempo.

Justo alcanzo a engancharle una seña al Papa que tiene el ancho.
Nosotros tenemos un dos de basto y 26 de mano.

"¡Falta envido!"

viernes, 15 de marzo de 2019

Mundo máquina


Tal vez haya un día en que ya nadie llegue sin avisar. En el que todo se sepa con anticipación. Quizás en el mundo un día las personas estén completamente interconectadas en "tiempo real", aunque por medios virtuales. La comunicación será instantánea como si todos estuviesen en el mismo lugar (aunque no lo estén).
Puede ser que en esos días ya no quede gente que se inspire y resuelva estpontáneamente hacer algo distinto. Que no haya personas que puedan cambiar su planificación diaria aunque la autenticidad del momento lo atraiga hacia un decurso inesperado. Es decir que quizás falten personas capaces de leer en las señales del día y la naturaleza, el designio del tiempo porvenir, para sí y para su tribu.
Si el mundo es completamente así un día, es porque las personas que eran diferentes fueron eliminadas de un modo u otro (física o socialmente) y con la complicidad de todos.
Seguramente será ese un mundo más organizado (¿será bello aún? ¿donde residirá la belleza en ese mundo?).
Tal vez haya un día cercano en que el mundo funcione así: Bien.
Y estaremos tranquilos entonces, porque el futuro será conocido y ningún componente fallará.

Sólo que en lugar de mundo
podríamos llamarle máquina.


miércoles, 20 de febrero de 2019

Día de verano


La muerte, pero incómoda
en un día de calor
sudada
con la sangre seca y pegada

el ave picoteando la herida
buitre
pico
caliente.

La muerte, pero aún no
sólo herida fatal
y esperar tirado
en la arena

sofocante hasta la asfixia
pero todavía sintiendo
el pelo chorreando
las cosas pendientes

suelo ardiente cocinando
el cuerpo
estallando cada órgano
a su tiempo.


n-


IV-II-2019

sábado, 27 de octubre de 2018

Memorias sobre mis amigos


Volvieron mis amigos. Los de antes, los de siempre. Un golpe en la puerta y sentarse a matear. Escuchar y ver, encontrarse ¿Tenés hambre? Tengo pan y un poco de queso "¿cómo están tus viejos?" "¡qué linda está la casa!" "¿cómo era aquella canción?".
Conversar y cantar.

Ahora estoy con mis amigos en un fin de semana, haciendo dedo para cualquier lugar. Nada estaba planeado pero uno llegó con la mochila armada y lo seguimos. Volvimos a la ruta con mis amigos.

Ahora estamos en un castillo en Escocia y hay una banda tocando con gaitas, violín y tambores Bodhram. Una doncella canta y otra nos invita a entrar en la rueda del Ceilidh.

Al amanecer todo está nevado en Patagonia y hacemos guerra de nieve y un muñeco gigante con forma de Buda. Está Joel también, y Mirna desde adentro grita que están listas las tortas fritas.

Intercambiamos discos con mis amigos. Cuando alguno consigue uno nuevo todo el mundo lo quiere y después de un tiempo lo empieza a prestar. Luego tal vez sacamos uno de los temas del disco nuevo y lo empezamos a tocar con George.

En carnaval hacemos guerra de agua, nos tiramos con bombitas y baldazos también. Cada uno tiene un cuartel general, como en el ladrón y policía. Cuando jugamos al poliladron nadie quiere ser policía. Juguemos al tarrito de pintura mejor. "Quiero pintura de color... ¡rojo!" y uno sale corriendo con todo. El rojo, claro. ¡O sino al huevo podrido! ¡O a la mancha! ¿pero cuál? mancha manteca, congelada, estatua... "Jugando al huevo podrido se lo tira al distraído, el distraído lo ve y huevo podrido es!".

Pero nada supera a las escondidas. A veces hacemos bromas con mis amigos. Por ahí entramos todos a tomar la leche y a uno que quedó escondido no le avisamos, después entra enojadísimo! pero luego de un rato se le pasa. Es de malos eso.

Ahora hay música y bailamos con los grandes. Mi mamá tiene un delantal, los nenes bonetes de cumpleaños. Que rica la torta y el chocolate.

Un instante después somos grandes pero no dejamos de bailar. Bailamos un tema de Gilda y también de Sombras. Al final Los Auténticos Decadentes hasta que no damos más y cuando pasan Vasos Vacíos nos abrazamos todos y cantamos con un brazo apuntando al cielo.

Na praia bailamos ciranda con mis amigos. Hacemos una roda grande y nos tomamos de las manos y Paloma me enseña a bailar. Pero ahora es chiquita ella y llora sola en una habitación en Bogotá. Entonces otro amigo pregunta ¿qué pasa? y ella no dice nada pero la abrazamos y hay más amigos y estamos todos juntos, entonces se le pasa. Estamos más contentos ahora y varios comienzan a sonreir, después a saltar y luego a hacer un picnic y otra vez a dançar porque suena un forró y todo el mundo ríe y mientras unos bailan otros charlan, unos reparten brigadeiro y algunos jugamos un picadito. Y está el Diego también, que baila el forró con la pelota. La rebeca suena y la fiesta está animada, el partido sigue. El Beto mete goles de orto como siempre y el Tincho se calienta y el Godines tira lujos pero no la pasa nunca. La sanfona se va apagando.

Es la hora de los sanguchitos ahora. Que lindo que es el Campo de Deportes. Siempre venimos en esta época a festejar el día de la primavera, vienen todos los cursos y los grados de la primaria. Jugamos al voley con mis amigos, y a la matanza. Corre viento en esta época en Cutral Có, pero igual venimos. Con mis amigos en Jaco en cambio, vamos a las lagunas algún fin de semana. O en San Rafael al parque del río en la isla Diamante, que me gusta porque está el museo y además porque es lindo San Rafael. Pero si estamos en otro lugar vamos al Centro Cívico, o al Planetario, o a la playa a ver las ballenas que se acercan a la orilla, o sino al Bosque que también tiene zoo y si hay triperos vamos con ellos a la cancha, aunque hinche por Huracán.

Salimos a caminar al campo con mis amigos y todos se preparan como exploradores. Cantimplora, sombrero, mochila, fósforos, cuchillo. Es lindo el campo. Una noche nos quedamos a dormir en el medio de la nada con el Beto. Sin bolsa ni carpa ni nada. Tirados en la arena al pie de una jarilla. Por la mañana apareció un zorrito que nos miraba fijo sentado al lado nuestro. Se hizo amigo también. Ahora somos uno más.

Cuando salimos a caminar también está Canela. Y Milchunas. Con Canela subimos el Lanín junto con los amigos puntanos. Y dormirmos en el bosque un montón de veces también. Nos gusta andar de noche con mis amigos, principalmente con los canes. Con el zorrito también.

Volvieron mis amigos y volvimos a escuchar música. Volvimos a los recitales, hacemos pogo y mosh. Cantamos Oração con Manu por las calles de Salvador.

Volvimos con mis amigos a la escuela, al bar, a la cancha, al club.

Volvieron mis amigos y volvimos a la esquina. Copamos la cuadra, la calle. Volvimos al barrio.

Volvimos con mis amigos a marchar por las calles. Caminamos juntos en la manifestación y tenemos una bandera. Marchamos por el trabajo, vivienda, por justicia, por la tierra y por el agua, porque nos queremos vivas, por el orgullo, por los estudiantes, docentes, porque queremos educación y castigo a todos los responsables del asesinato de Fuentealba. Pero no lo mataron, camina con nosotros también y ahora marcha en apoyo al Pueblo Mapuche y por la libertad del lonko Facundo Jones Huala. Marchamos contra el golpe en Brasil y por la liberación del Pueblo Palestino. Marchamos por tantas cosas... marchamos por la Vida, marchamos porque Nunca Más.

Lo importante es que caminamos juntos. Porque nos conocemos desde el barrio con mis amigos, desde que éramos bebés. Porque somos compañeros. Nos criamos en Aitué. Y cada tanto nos juntamos, vivan donde vivan, a compartir un vino, un asado, a compartir una guitarra. A compartir un poema de Armando o una canción de Violeta.

Y ahora son otros los niños que juegan alrededor. Son los hijos de mis amigos. Ahora son Amanda y el Mati Zapata, ahora son Ulises, Elena, Jazmín y Merlín. Ahora está Fada, Ámbar, Leia. Son muchos más. Y pronto vendrá Chavela y luego otros niños y niñas que asimismo serán amigos. Somos muchos ahora. Somos los mismos de siempre también.

Y cuando uno de nosotros ya no está porque se le acabó su tiempo en esta Tierra, entre los amigos nos recordamos con una sonrisa. Siempre. Porque sabemos que nada nos puede separar.


n-



primavera de 2017

Art: "Circle Dance" by Lane de Moll

sábado, 14 de julio de 2018

El enterrador


Estaba cansado de estar sólo en casa. De que el único movimiento ocasional fuera causado por los moscardones que aparecían cada vez que guardaba carne entre unos trapos en la cocina.

Una noche le pareció ver una especie de duende grotesco realizar un salto rápido entre dos muebles, pero se lo atribuyó al vino y a la luz de las velas; cuya disposición triangular en la casa generaba una zona de sombras armónicas en los bordes. Eran espectros de las sombras.

A la mañana siguiente recordó lo sucedido mientras hacía su viaje al río para juntar agua. "Lo voy a hacer", pensó, "voy a tener un duende". Solía traer de allí dos recipientes, uno mucho mayor que el otro y siempre lleno, el otro más pequeño hasta la mitad, y así subía la cuesta, torcido. En el río juntó un poco de barro y de paja. También una cápsula tubular de algún insecto acuático. Estaba hecha de piedras pequeñísimas y seguramente fuera el refugio de alguna larva de aquel arroyo somero y torrentoso.

Esa noche encendió el velón, aquel grueso que decían que duraba 7 noches y 7 días y que guardaba para ocasiones especiales. Metió las manos en el barro y comenzó a moldear el monigote torpemente. Chapoteaba en el balde, ensuciaba el piso. Bebía a borbotones y así se tragaba la noche que parecía inacabable. Todo era siempre algo confuso en esas horas en que el vino y el pasado rellenaban el espacio flotando como un humo denso desde el cual oía a veces los sonidos de afuera, ladridos de perros y animales extraños, nunca voces humanas.

El muñeco era deforme, no más grande que su mano, con corazón de cápsula larvaria y cuerpo limoso. Algo de pasto ayudaría luego a mantenerlo firme y salía también por sus extremidades, dando el aspecto de manos y pies. Un manojo de paja asomaba también por la cabeza.

Era siempre cerca de media tarde cuando el Sol entraba por la ventana del noroeste. Y estaba justo ahí cuando despertó, tirado en el suelo, acurrucado entre unos cueros. ¿Habría sido un sueño, un desvarío? Miró alrededor ansiosamente y allí estaba, en una esquina, sobre una estantería, casi perdido entre tantos objetos que atiborraban la casa.

Una sonrisa demorada dejó ver al fin esa boca apestosa, con costras violetas en los labios y en los pocos dientes que le quedaban. Estaba feliz. Allí quedó el monigote, aunque nunca cobró vida. A veces él le hablaba, le contaba secretos. Pero el muñeco siempre en lo alto, impávido en aquella estantería sucia y repleta. Secándose y desintegrándose con el correr de los años.

Un invierno se le ocurrió empaparlo en licor, prenderle velas. En una primavera lo llenó de flores, le cantó. Pero el muñeco nunca se volvió duende, siempre fue un pedazo de tierra.

Entonces vino aquel otoño tan frío en su casa sin fuegos, en su cuerpo ya viejo. Llegó esa noche inexplicable en que empezó a hablar solo, a rezongar. Sus manos huesudas comenzaron a abrirse y a cerrarse frenéticamente, sus pies daban algún zapatazo esporádico, mientras repetía aquellas palabras, siempre al ritmo de un torbellino que había arrancado lentamente a crecer en su interior.
Se horrorizó de pronto al darse cuenta hacia donde se dirijían sus gestos. Cada vez estaba más cerca de esa esquina. Estirando sus dedos sin parar, como queriendo salpicar con un líquido invisible a aquel que no podía vislumbrar en las tinieblas, pero cuya presencia empezaba a temer. Bebió un trago y lo escupió como una lluvia sobre aquel rincón. Pronunció palabras sagradas en contra de su voluntad. Las profanó. Quemó sus manos con las velas. Escupió sangre. Salió corriendo bajo las estrellas y se revolcó en el barro congelado. Entró con las ropas rasgadas. Se arrodilló en ese rincón y rezó. Nada de lo que dijo quiso decir y nada de lo que hacía era su voluntad. Quería evitarlo pero no podía. Quiso evitar luego prender ese fuego y salir al campo y juntar yuyos, pincharse las manos, cocinar todo y luego beberlo y quemarse la garganta. Quiso evitar finalmente gritar y maldecir hasta el cansancio, cubrir al duende con un pañuelo color ocre y mancharlo con sangre.

Al día siguiente pensó que todo aquello no podía ser cierto de ninguna manera y esto le trajo algo de alivio. Arrimó algunas ramas para unos mates, cerró la puerta. Había quedado abierta por la noche y esto lo inquietó, más no era la primera vez. Pero después las manchas... sangre y vino. El barro, sus ropas. Evitaba mirar. Hacía todo sin levantar la cabeza, alejando la vista de aquel rincón. Fue hasta el río y se lavó las patas. Volvió y se desnudó. Cuando vió su mugre y le ardieron sus heridas comenzó a temblar. El mentón giró levemente dando a la cabeza un ángulo inclinado. Pequeños espasmos en el cuello aumentaban paulatinamente la torsión hasta dejar casi en posición horizontal la cabeza, aunque los ojos seguían clavados en el suelo evitando mirar aquel canto. Cuando por fin un parpadeo corrió apenas el iris de lugar y divisó de reojo el color ocre de un pañuelo soltó un alarido gastado, lastimero y largo como un lamento. Avanzando a los tumbos se arrimó hasta allí revoleando los brazos y derribando todo. Sollozando golpeó las paredes de adobe, pateó tachos se arrancó unos pelos y se tiró al piso. Se tapó a medias con un poncho y durmió.
Se cagó encima. Nunca más sucedió nada con el monigote. Seguramente se habría hecho trizas con aquel último manotazo. Allí quedó el pañuelo tapando sus restos en aquel rincón casi inaccesible de la casa, cubierto de trastos viejos conservados inútilmente.

Los inviernos transcurrieron y el episodio cayó en el limbo de recuerdos que se confundían con los sueños o con las macanas que tenía prepadas para contar si algún día viniera alguien a visitarlo.

La casa permanecía igual a través de los años, pero un día trajo una plantita con flores y la puso al costado de la puerta. Otra vez se armó una escoba con unas ramas y la ató con tanto cuidado que barría parejito, nunca más tuvo que lavar el piso. Lo que más hacía era tomar mate cocido, matar moscas, pensar la noche.

Hubo una primavera en que no se alejó de la casa. Un día divisó a lo lejos un caballo. Al final de un verano mucho después, casi se seca el río. Ahí mismo en el arroyo agarraba peces que quedaban atrapados en las rocas en otoño. Una vez comió uno crudo. Algunos días de calor salía a caminar justo antes del amanecer y cuando volvía comía pan con huevo.

Al final, la vida no había sido más que eso. Una sucesión de días confusa y veloz. Un conjunto de pedos, eructos y alguna carne para comer alguna vez, cuando podía arrebatarle una liebre a los buitres. Una permanencia del frío, con algunas pausas de bendición de Sol. Una cantidad enorme de agua cayendo, nevando, corriendo por el arroyo y dentro de sí. Había sido también algunos deseos, el recuerdo de un niño, el canto de una calandria en una tarde de verano.
La vida había sido el silencio.


La muerte del viejo fue en el patio.
Primero cayó pero estuvo consciente unas horas ahí tirado. Arrancó una zanahoria que estaba cerca y la masticó hasta la mitad, después murió. El Sol se escondió y salió varias veces. La piel era una masa dura y blanca pegada a la carne. Llovió, escarchó y venteó. Un gusano ancho y baboso salía por la boca mientras otros miles lo devoraban por dentro. La puerta entreabierta de la casa golpeaba a veces por el viento. Decenas de escarabajos pululaban en la tierra debajo de sus manos tiesas. Ciertas partes comenzaron a pudrirse. El último portazo derribó también algunos trastos. El pañuelo comenzaba a crecer. Lentamente se erguía hasta descender al suelo el objeto debajo de él, que ahora caminaba con patas cortas y deformes, con un lomo que se dejaba entrever irregularmente peludo. A cada paso era mayor, y cuando por fin llegó a la puerta se quitó el pañuelo y salió. La velocidad era de una lentitud exasperante, demoraba un día en dar algunos pasos, pero seguía creciendo.

Un zorro que olió la carroña se acercaba a la casa una tarde. Se detuvo en seco al contemplar desde atrás a una figura sombría que se acercaba parsimoniosamente al cadáver.

Su tamaño era descomunal.
Un manojo de paja espeluznante formaba su cabeza.
Sus manos crecían en forma de raíces casi arañando el suelo.
Llevaba en una de ellas una pala.

Cuando estuvo al lado, comenzó a cavar.



n- 




Invierno 2015



martes, 27 de febrero de 2018

El Barril de Diógenes

De alguna manera es reconfortante escribir en un blog que nadie lee. Es... como describirlo... un sentimiento parecido a la libertad. Puedo agarrar y decir lo que se me cante, no es necesario ser políticamente correcto ni decente. Por ejemplo puedo decir '¡¡¡Aguante Macri!!!' o 'los travas son todos putos' y a nadie le importa, entonces es fantástico. Incluso diría que ayuda a pensar, en cierto modo. Porque claro, tampoco se trata de vociferar cualquier palurdo con tal de escandalizar (aunque esté de moda), sino de decir algo genuino, de decir algo en definitiva. Me imagino que algo similar pudo haberle ocurrido a Diógenes en su reclusión ermitaña. En todo caso si alguien lo iba a visitar, qué derecho tendría a molestarse por sus dichos si nadie lo había invitado. Si no te gusta lo que dice Diógenes para que carajo vas a golpearle el barril entendés. ¿Para molestar nomás? Es una posibilidad. Pasa mucho ahora, incluso hay gente que tiene cuentas en redes sociales sólo para fustigar a otros. Me sorprendería que no haya pasado antes también. Like an ancient bullying.


Para quienes no lo conocen les cuento que este tal Diógenes nació en Sínope, una isla que se encuentra en la costa sur del Mar Negro, en el 412 a.C. Era hijo de un banquero llamado Hicesias, quien fue acusado de acuñar moneda falsa y desterrado de Sínope. De este modo, Diógenes se tuvo que ir con su padre y llegó en algún momento a Atenas, donde se convirtió en discípulo de Antístenes, un antiguo pupilo de Sócrates. Con el tiempo, Diógenes fue planteando distintos pensamientos y prácticas en su vida, que dieron origen al modo de vida cínico, basado en una vida natural e independiente de los lujos de la sociedad. Cuenta una historia, que Diógenes fue a consultar al Oráculo de Delfos -como era usual en la época- y éste le dijo: «Vuelve a tu casa y da nuevas instituciones a tu tierra» (parajáraxis, palabra que significa tanto "falsificar la moneda" como "cambiar la constitución"). Es probable que esta experiencia esté en la raíz filosófica de Diógenes, que era en gran medida revolucionaria. Diógenes vivía como un vagabundo en las calles de Atenas, caminaba descalzo durante todas las estaciones y dormía en los pórticos de los templos envuelto en su capa. Sus únicas pertenencias además de la capa eran un báculo y un cuenco, hasta que un día vio un niño bebiendo el agua que recogía con sus manos y tiró el cuenco. Diógenes consideraba que la ciencia, los honores y las riquezas son falsos bienes que hay que despreciar, y que la virtud es el bien soberano. De este modo, el sabio debe liberarse de sus deseos y reducir al máximo sus necesidades. En Atenas era ridiculizado, pero también temido, ya que Diógenes de hipócrita no tenía nada y le refregaba a los atenienses su falta de autenticidad y decadencia todo el tiempo! En ocasiones se paseaba a plena luz del día con una lámpara encendida diciendo "¡Busco un hombre!", al tiempo que corría a todos los que encontraba. "Sólo tropiezo con escombros", decía y seguía caminando..."Busco un sólo hombre honesto". Era también un gran adversario de Platón, quién lo llamaba "el Sócrates delirante", pero que le tenía cierto resquemor, seguramente por las ridiculizaciones que esgrimía Diógenes para enfrentarlo. Platón por ejemplo, daba una definición socrática de hombre como un "bípedo implume" y Diógenes cierto día llegó a la academia con un pollo desplumado diciendo "te he traído un hombre" y cosas por el estilo. Una vez en un viaje, Diógenes fue capturado por piratas y vendido como esclavo. Cuando fue puesto en venta, ante la pregunta de qué sabía hacer él respondió: "Mandar. Comprueba si alguien quiere comprar un amo". Fue comprado por un tal Xeniades de Corinto, quien le devolvió la libertad y le convirtió en tutor de sus dos hijos. Pasó el resto de su vida en Corinto, donde se dedicó enteramente a predicar las doctrinas de la virtud del autocontrol y donde vivía en un barril, rodeado de perros.
Este blog es como el barril de Diógenes.

Salvando las diferencias claro. En primer lugar porque es un barril informático entonces la arquitectura es distinta, uno construído con herramientas de carpintero sobre madera, el otro con lenguaje html sobre bits. Bits que por otro lado nadie sabe como carajo son. Bueno, alguien sabrá, pero el común de los mortales no lo sabemos, como todas las cosas. ¿O alguien sabe como cornos funciona un celular? ¿Cómo metés una foto por ahí ya parece en otro lugar del mundo? O peor, grabás un video. El video sale volando y aparece en otro aparatito, no me jodan, eso nadie sabe como pasa. Ni los que construyen teléfonos. Les dejaron unos planos extraterrestres antiguos que guardan en un cofre secreto en el interior de la Tierra y los hacen tal como dice ahí sin saber que bosta están haciendo. Así se fundó Nokia. Era una compañía excavadora de pozos de agua y encontraron el pasaje subterráneo hacia el cofre y el rabdomante se volvió millonario. Don Nokia, el rabdomante. Después entraron también los japoneses y un par más, pero para el que quiera saber la verdad, así es como funciona la cosa. 

Bueno, pero a que iba todo esto. Bien, probablemente a nada. Es un divague nomás y aquí es cuando un eventual lector se siente ampliamente decepcionado y piensa que al fin y al cabo hacía bien en no leer mierdas como éstas porque no tienen sentido alguno lo cual es verdad, pero por un lado pienso, ¿a Diógenes tampoco se le ocurrieron sus grandes ideas de un día para otro no?
No se metió en el barril el primer día y dijo.... "El amor es una ocupación de quien no tiene nada que hacer", o "El tiempo es el espejo de la eternidad". Es decir que el mero hecho de que hasta ahora no haya aparecido en este blog una idea memorable para la humanidad no quiere decir que no aparezca en el próximo post. Así como también este mismo hecho tampoco garantiza que vaya a aparecer en algún momento. Qué incertidumbre ¿no? Por otro lado, ¿es la idea de este blog que aparezca una idea memorable para la humanidad? Suena pretencioso, cuando no algo ridículo. Por supuesto que no lo es, aunque el hecho de que haya sido mencionado ya coloca la posibilidad de que sí esté como un objetivo en el incosciente. Sí tal cosa existe, por supuesto. Cosa que no creo. Y no me vengan con que Freud lo demostró porque ahí ya nos excederíamos de este escrito. El viejo Sigmund armó una buena historia, eso. Cierra por muchos lados, y como muchas otras historias uno puede armar su vida haciendo como que existe. Pero nada más. Eso no quiere decir que tal cosa sea verdadera. A mí me gusta generalmente colocar los sucesos de mi vida cotidiana en relación a como influyen en el destino de la galaxia, si estos cooperan en última instancia con la resistencia, o sirven más bien al destino imperial de la orden Sith. Pero si alguien me dice si alguna vez ví a Darth Vader fuera de la pantalla ya entramos en otro tema. Bueno, en realidad sí lo ví (está en mi casa pero nadie lo sabe). Volviendo al objetivo de la idea memorable para la humanidad también se me ocurre pensar... ¿era ese el objetivo de Diógenes? ¿o más bien el tipo se quedó ahí flasheandola con un tinto y se le cayó una idea? Si fuera esto último lo sucedido, me da cierta curiosidad la cuestión de que en esa época y lugar se le cayeran a la gente ideas importantes tan seguido. ¿O en otros lugares también y nadie las anotó? ¿O alguien las encontró y nunca las dió a conocer? ¿O se transmitían de boca en boca en otros pueblos y a esos pueblos los masacraron? Que cosa eh, qué habrá pasado... 

Sea como sea, me parece bueno pensar, ya sea como los filósofos griegos o como los germanos, o como cualquier otro, pero pensar en serio. Porque me imagino que habrán tenido un método para hacerlo no? ¿O se largaban así a poncho nomás? Hablo en pasado porque no sé si existe la filosofía todavía. Pero sería interesante incluir algo de todo esto en la educación de los jóvenes tal vez. ¿Por qué nunca tuve filosofía en la escuela? Me hubiera gustado pensar en estas cosas cuando aún tenía conexiones neuronales disponibles. Posiblemente podría escribir cosas más interesantes ahora. Pero no. Ahora ya tengo el cerebro fijo como peinado de tanguero, todas las conexiones ocupadas con los simpsons, dragon ball, montaña rusa y Mazinger Z. Entre otras cosas, por supuesto (igual banco a Mazinger Z aclaro). Nos cagaron la cabeza mal, entendés? ¿Cómo hacemos para remontar esto? Bueno, organizar un viaje de jubilados a Grecia no estaría mal para empezar. No pero posta, ¿cómo hacemos? Y a los chicos qué onda, ¿los vamos a dejar que les pase lo mismo? Claro, es más cómodo dejarlos boludeando con el snapchat que sentarse a hacer la tarea con ellos o leer un libro o jugar. ¿En qué tenemos la vida tan ocupada los adultos? Me da risa cuando todo el mundo dice que está ocupado, que no puede, que no sé que tiene que hacer... ¿Qué mierda hacen me pregunto? ¿Es alguna de esas cosas realmente más importante que juntarse con otro o estar con los niños? Obvio que no. Nos pasamos la vida haciendo puras huevadas. Perdiendo el tiempo. ¿Tenés algo que hacer? Cancelalo y nos vemos. Listo. Tirá a la mierda todo. Así de simple. Metete adentro del barril o pasá a visitarme a éste o andá a la plaza o a visitar a tu vecino con el que nunca hablás. O si sos mala gente tirate un pedo en el ascensor, queseyó, pero hacé algo de verdad. 

Igual, ahora que lo pienso es muy difícil aguantarse en el ascensor. No sé porqué pero hay algo en el movimiento que hace fluir los gases intestinales más facilmente. O será porque está calentito, no sé. Igualmente no estamos yendo de mambo ya... esto fue una mera apostilla. Estabamos hablando de Diógenes y de ideas trascendentales para la humanidad y terminamos hablando de pedos. Aunque seguramente que Diógenes también se tiraba pedos, ese no era el quid de la cuestión. El quid de la cuestión era que esto es como el barril de Diógenes con la diferencia de que no aparece ninguna idea relevante para el pensamiento de la humanidad. Pero que ya dijimos que puede aparecer. Y que puede también nunca aparecer.

Algún día quizás salga algo bueno, quien sabe. 

En todo caso, creo que recordar (aunque sea brevísimamente) a Diógenes es un puntito a favor en el maremágnum de idiotez imperante. El griego digo. Porque también está el otro, Diógenes el Linyera, la historieta de Caloi. ¿La conocen no? No es un filósofo que esté en el bronce pero es muy bueno también. Tal vez sea también un punto a favor recordar esa historieta. 

Y así vamos terminando ya este post, que seguramente los lectores tendrán cosas importantes que hacer (revisar el whatsapp por ejemplo). No serán ideas trascendentales las que están apareciendo en este barril, pero es un poco mejor que estar poniendo me gusta al meme de un gatito en Facebook.

Los dejo entonces con estos pedacitos de Diógenes linyera. Saludos!









jueves, 3 de agosto de 2017

Una novelita

Jugando con mi amiga Elena Detroyex empezamos a imaginar una historia y finalmente me decidí a escribirla. Es una novela corta, de ficción apocalíptica (como no podía ser de otra manera) para adolescentes. Empezarla no fue muy complicado, queda por ver si la puedo terminar. ¡Espero les guste!

Lo que está escrito hasta ahora lo voy poniendo en Wattpad y pueden encontrarlo aquí: Proyecto Skapos


Sinopsis:
Oriana es una joven estudiante de periodismo audaz y emprendedora. Después de mucho tiempo al fin logró vivir sola y está comenzando muchos proyectos independientes. Sin embargo, los tiempos han cambiado y la energía ya no es suficiente para abastecer la ciudad donde vive. El caos va en aumento, los apagones son cada vez más frecuentes y con ellos, aumentan los saqueos y la delincuencia. Pronto será imposible vivir allí y sólo queda escapar. Sólo que ese escape, que al principio parecía una solución, se transformará pronto en un modo de vida del que depende para sobrevivir.

miércoles, 2 de agosto de 2017

Canela cósmica


En éste, el día de la Tierra
Canela se hizo una con ella.

En la mañana, justo antes del mediodía,
hago mis ofrendas a la Pachamama.
le doy un poco de todo lo que tengo, enciendo velas, toco una música
sin saber que más al norte, en Cutral Có
Canela moría en ese mismo momento.


Que ser tan especial Caneluzca...
la reina de los perros
Hermosa, cuanto te amé
cuanto me cuidaste
cuántos lugares exploramos juntos
Perdón por las veces que te reté
Vos sí que fuiste una gran compañera.

jueves, 25 de mayo de 2017

Star Wars 40th anniversary


Star Wars was released on this day in 1977.

40 years of the most epic movie ever made.
40 years of lovely characters.

40 years of teaching us about courage, freedom, loyalty and revolution.
40 years expanding our minds.


Star Wars.
40 years bringing balance to the force.

lunes, 15 de mayo de 2017

Imperio




Tengo una capa negra
que pocos ven

Ocasionalmente la desplego
por la noche
y desaparezco

También una faca
iridescente
que será clavada
sólo una vez

Una gota cae entonces
negra
en la luz
y difunde.



Un piano suena lento
mientras subre la marea



n-


XVII
IV
MMXVII

martes, 28 de marzo de 2017

Diciembre 19


Hoy llegó mi hermano Bruno del norte neuquino.

Dice que hay un pueblo llamado Taqui Malal,
donde durmieron con la murga.

Por la mañana antes de partir, les contaron que por allí cerca hay un lugar, en el que mirando hacia un cerro a lo lejos, se ve una ciudad completa en el horizonte. Sólo que si uno camina para encontrarla, allí no encuentra nada.

Se trata de una ciudad perdida.

En el mismo pueblo le dijeron, hay también una calle por la que nadie pasa cuando anochece
porque dicen está habitada
por el Diablo.



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jueves, 29 de diciembre de 2016

May the Force be with you



     You will be missed. 
     But you will never be forgotten.



Video Tribute from Star Wars & BBC Concert Orchesta


     Now she became one with the Force.

     RIP Carrie Fisher.